28 noviembre 2006

Oigo Música

Con este título tan a lo M-Clan intento dar entrada a un texto que he decidido escribir sobre una canción que acabo de escuchar.

Supongo que casi todo el mundo conoce a Joaquín Sabina. Unos lo conocen como un impresentable, otros como un personaje que dice lo que piensa a la cara. Yo, sin meterme a valorar la personalidad de este personaje, me voy a centrar en lo que creo que todo el mundo estará de acuerdo: El tío es un fenómeno jugando con las palabras.

Y está claro que, de lo poco que conozco de su discografía, la canción que más muestra esta actitud de crupier de las palabras es "Nos sobran los motivos". Con riesgo a que la SGAE me demande, voy a citar unas letras previas a la canción que dijo en un directo que son el preámbulo de una canción formada por decenas de versos tan buenos o mejores que dicho preámbulo:

"Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás,
este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después,
a este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitir que taladre un corazón podrido de latir,
este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos ya no lloran más por ti"

Ni que decir tiene que os recomiendo escuchéis esta canción para apreciar todo lo que digo. Otro día igual hablo de los Mojinos Escozíos que, aunque no tienen la base poética de Sabina, son la leche. Y para muestra un botón: "Mojinos Escozíos - Canción Instrumental Del Hombre Que Tenía El Record Del Mundo De Llevarse Más Tiempo Hablando Sin Parar". Si hay algún valiente, que se escuche esta canción. AVISO: Provoca histeria.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para paladear letras como ésta, es muy recomendable su libro "Ciento volando de catorce" de 2001. Eso sí, como todo Joaquín Sabina, no apto para almas grises, mojigatas, retrógradas o simplemente, cerradas. También se pueden leer sus sonetos en muchas páginas de Internet, aunque nada mejor que el papel. Aunque los que más me gustan son los sonetos de la serie benditos malditos, aquí va uno que no forma parte de ella.

PUNTOS SUSPENSIVOS

Lo peor del amor, cuando termina,

son las habitaciones ventiladas,

el solo de pijamas con sordina,

la adrenalina en camas separadas.



Lo malo del después son los despojos

que embalsaman los pájaros del sueño,

los teléfonos que hablan con los ojos,

el sístole sin diástole ni dueño.



Lo más ingrato es encalar la casa,

remendar las virtudes veniales,

condenar a galeras los archivos.



Lo atroz de la pasión es cuando pasa,

cuando, al punto final de los finales,

no le siguen dos puntos suspensivos

Anónimo dijo...

vengaaaaaaaaaa actualiza un poquico este blog!! que lo tienes muy abandonao!!!