Última fábula de la noche
Esta es mi última entrada en el blog por hoy. Otra fábula que escribí hace un tiempillo:
Cuenta la leyenda, que un hombre sabio vagaba por el mundo sin destino, sin principio ni fin. Cuando el hombre sabio llegaba a una ciudad, todo el mundo se acercaba a él. Celebraban su llegada y todos comenzaban a preguntarle cosas:
- Hombre sabio, necesito de tu ayuda. Quiero obtener dinero porque estoy pasando un mal momento y no sé si vender la única vaca que tengo.
- Debes vender algún objeto material que no te sea de utilidad. Aunque te dé menos dinero. Que te dé lo suficiente hasta que la vaca comience a dar leche y puedas obtener beneficio de ella.
- Hombre sabio, yo también necesito de tu ayuda. Necesito comprender el sentido de la vida.
- El sentido de la vida no es algo general para todos. Cada uno tiene su sentido y la única persona que conoce el sentido de TU vida eres TÚ MISMO.
- Hombre sabio, yo requiero también de su ayuda. Llevo rezando a Buda mucho tiempo y nunca he obtenido respuesta o ayuda. ¿Me estoy equivocando de Dios?
- En lo único que te equivocas es en dudar. Si dudas no reces. Si rezas sin dudas da igual a quién reces.
- Hombre sabio, yo también le necesito. Llevo muchos años plantando en mis campos maíz y los dos últimos años no ha crecido casi nada.
- El campo es como las personas. La rutina diaria le afecta al cabo de un tiempo y hace falta algo de cambio durante algún tiempo para volver a la rutina con fuerza. Prueba a plantar otro tipo de cosecha.
El hombre sabio siguió así por muchos pueblos y contestando a mucha gente. Un día en un pueblo, mientras contestaba a la gente observó que una persona que vivía en la calle, vestido con ropas andrajosas no se acercaba a preguntarle nada. Al final de todo se acercó a él y le dijo:
- Creo que tú tienes muchas necesidades y no te has acercado a preguntarme nada. ¿Por qué no lo has hecho?
- Si es usted tan sabio debería saberlo.
- La sabiduría se gana con experiencia y en mi experiencia nunca me había pasado eso.
- Está bien, se lo explicaré. Yo sé por qué estoy en la calle y vivo así. Sé cómo puedo remediarlo y sé el por qué de todo. Conozco todo sobre mí a la perfección y conozco la vida en general. No tengo nada que preguntarle. Yo elegí mi vida sabiendo mi destino de vivir así. Pero lo hice porque me conozco a mí mismo y no huyo de mí. Ahora le pregunto. ¿Por qué viaja sin destino alguno, sin búsqueda alguna, sin ningún motivo?
- Porque mi destino es ayudar a los que me necesitan y…
- No siga por ahí. Puede engañar a todos los demás, incluso a sí mismo, pero no a mí. Usted huye de su verdadero destino. Usted huye de su verdadero ser. Usted conoce muy bien todo salvo a usted mismo. Usted un día huyó de un poblado porque le perseguían los recaudadores de dinero y huye de sí mismo porque sabe que su conciencia le persigue diciendo que debería haber pagado esa cantidad.
El sabio se quedó pensativo y consideró que aquel hombre le había hecho ver la verdad. Al ir a agradecerle el gesto el hombre había desaparecido. El hombre sabio volvió a su aldea y fue a pagar su deuda. Misteriosamente alguien la había pagado por él hacía ya unos años.
Un año más tarde, otro sabio entró en la aldea donde el antiguo sabio vivía ahora dedicándose a un pequeño comercio que tenía. Se acercó a ver al sabio y ver cómo se desenvolvía. Sorprendido vio que el sabio era aquel hombre andrajoso que le aconsejó en su día. Una vez que el nuevo sabio hubo contestado a todo el mundo y la gente se dispersó, el sabio ya retirado se acercó y se quedó atónito ante su presencia. El nuevo sabio le dijo:
- Veo que acabas de entender todo. Yo soy la persona cuyo destino es el de mostrar sabiduría por el mundo. Tú estuviste en mi lugar durante unos años mientras yo vivía en la calle. Yo pagué tus deudas y esperé a que estuvieses listo para HACERTE VER. Una vez que volviste a ver, yo retomé mi camino de sabio con uno de mis mayores logros a mi espalda. Cada persona tiene su destino y tú, durante un tiempo, te llevaste el mío. Pero te diste cuenta de que ese no era tu destino.
- Gracias.
Y los dos sabios se separaron sabiendo que cada cual seguía su correcto destino y que ambos habían aprendido mucho en estos últimos años.
Como en entradas anteriores de hoy, espero que os haya gustado. Si hay suerte, en menos de un mes escribiré otra vez. Mientras tanto tenéis lectura abudante.
Un saludo, Edu.
2 comentarios:
Poco más de un mes sin mirar tu blog -llevabas meses sin escribir- y de repente esto!! La inspiración te ha embriagado!!
Edu edu, a este blog le hace falta alguna fotico, algo que le dé mas vidilla, que no digo que esten mal tus relatos, que se dejan leer bien, pero falta algo más!!
saludicoss!!
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